La próxima ola de IA, la verdadera competitividad no radica en ser más inteligente, sino en ser más fácil de usar.
El techo de la inteligencia ya se ha alcanzado, y las reglas del juego han cambiado: lo clave es cómo integrar agentes de IA, diversos protocolos, flujos de trabajo, modelos económicos, propiedad y mecanismos de incentivos. Imagínate: que diferentes sistemas puedan dialogar de forma autónoma, coordinarse automáticamente y tener objetivos alineados. Eso es lo que viene. La simple acumulación de potencia de cálculo ya no tiene mucho sentido; la verdadera innovación reside en la cola
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