Los gigantes internacionales de las finanzas, Standard Chartered Bank, en su más reciente informe de investigación sobre activos digitales, afirman claramente que “2026 será el año de Ethereum”. Aunque el director global de investigación de activos digitales de la entidad, Geoffrey Kendrick, ha revisado a la baja las expectativas de precio absoluto a corto plazo de ETH, destaca que sus ventajas estructurales relativas frente a Bitcoin están en aumento, y que el tipo de cambio ETH/BTC podría recuperarse hasta cerca de 0.08.
(Fuente: X)
El informe sitúa la posición dominante de Ethereum en los campos de las stablecoins, la tokenización de activos del mundo real y DeFi, su incremento constante en capacidad de red, y un marco regulatorio más favorable, como los principales impulsores que sustentan su capacidad para superar al mercado en general. Esta perspectiva, en un contexto de mercado cripto débil, señala a los inversores el próximo posible foco de crecimiento de valor.
Profecías y revisiones: la nueva visión de Ethereum según Standard Chartered Bank
En el ámbito de la investigación de activos digitales en la banca internacional, la voz de Standard Chartered Bank ha sido siempre influyente. Recientemente, la entidad publicó un informe con una postura clara y que ha captado la atención de todo el mundo cripto: “2026 será el año de Ethereum”. La responsable global de investigación de activos digitales, Geoffrey Kendrick, afirma en el informe: “Creo que 2026 será, como 2021, el año de Ethereum”. Esta comparación remite directamente a aquel momento brillante en la historia de Ethereum, cuando DeFi y el verano de los NFT impulsaron un auge en precios y ecosistema.
No obstante, tras esta declaración optimista, se esconden una serie de revisiones financieras pragmáticas, incluso a la baja. A diferencia del entusiasmo alcista generalizado, el equipo de investigación de Standard Chartered ha ajustado a la baja sus objetivos de precio absoluto para Ethereum en los próximos años, basándose en una evaluación prudente de la liquidez del mercado y del entorno macroeconómico. La última previsión sitúa el precio de ETH en 7,500 dólares a finales de 2026, una reducción significativa respecto a su anterior objetivo de 12,000 dólares. Los objetivos para 2027 y 2028 también se ajustan a 15,000 y 22,000 dólares respectivamente, ambos por debajo de las expectativas iniciales.
Esta aparente contradicción —afirmar que 2026 será el año de Ethereum mientras se revisan a la baja los objetivos de precio— revela en realidad la sofisticación del marco analítico de Standard Chartered. Su lógica central se basa en el “rendimiento relativo” frente al “precio absoluto”. El informe señala que, debido a que Bitcoin no ha cumplido con las expectativas, ha arrastrado las perspectivas de valoración en dólares de todo el mercado digital. Sin embargo, en el interior del ecosistema cripto, los fundamentos de Ethereum están ganando fuerza en comparación con Bitcoin. Por ello, Kendrick espera que Ethereum “superará significativamente” a otros criptoactivos, especialmente en su relación con Bitcoin (ETH/BTC), que podría volver a niveles cercanos a 0.08, alcanzados en el pico del mercado alcista de 2021. Esto implica que, aunque el camino del precio absoluto sea más moderado, el potencial de apreciación de Ethereum respecto a los activos de referencia del mercado cripto sigue siendo muy prometedor.
Los tres motores fundamentales de Ethereum: ecosistema, red y capital
¿Por qué Standard Chartered apuesta ahora por la “reacción relativa” de Ethereum? En su informe, detalla tres sólidos motores que sustentan su visión alcista: un dominio ecológico indiscutible, una infraestructura de red en mejora continua y flujos de capital con características distintivas.
Primero y más importante, la posición casi monopólica de Ethereum en los principales sectores verticales de cripto. El informe destaca que Ethereum domina en los campos de las stablecoins, la tokenización de activos del mundo real (RWA) y DeFi. Más de la mitad de la oferta global de stablecoins y la mayoría de los tokens de RWA emitidos permanecen en la red de Ethereum, y el valor total bloqueado en DeFi está altamente concentrado en ella. Kendrick y su equipo predicen que para 2028, los mercados de stablecoins y RWA tokenizados alcanzarán conjuntamente una escala de 2 billones de dólares, con la mayor parte de la actividad aún en Ethereum. Este “ecosistema” de infraestructura significa que, independientemente de los cambios en las tendencias del mercado, mientras estos sectores crezcan, Ethereum será el mayor beneficiario.
Resumen de datos clave de la perspectiva de Ethereum según Standard Chartered Bank
Ajustes en objetivos de precio:
Finales de 2026: 7,500 USD (antes 12,000 USD)
Finales de 2027: 15,000 USD (valor previo más alto)
Finales de 2028: 22,000 USD (valor previo más alto)
Finales de 2029: 30,000 USD (nuevo objetivo)
Finales de 2030: 40,000 USD (nuevo objetivo)
Indicadores clave:
Objetivo del tipo de cambio ETH/BTC: volver a 0.08 (cerca del máximo de 2021)
Datos on-chain: entre el 35% y 40% del volumen total de transacciones en Ethereum corresponde a transacciones con stablecoins
Participación institucional: BitMine Immersion posee aproximadamente el 3.4% de ETH en circulación, con objetivo del 5%
Participación en el ecosistema: más del 50% de stablecoins y RWA tokenizados
En segundo lugar, la capacidad subyacente de la red está experimentando saltos cualitativos. El informe destaca especialmente el crecimiento planificado en la capacidad de la cadena principal de Ethereum (Layer 1), especialmente tras la implementación de la actualización Fusaka en diciembre de 2025. Standard Chartered considera que una mayor capacidad siempre ha estado relacionada con una mayor capitalización de mercado. Recientemente, el número de transacciones diarias en Ethereum ha alcanzado récords históricos, con aproximadamente un 35% a 40% de ellas relacionadas con transferencias de stablecoins, lo que demuestra la actividad vibrante del ecosistema y plantea demandas continuas en el rendimiento de la red. Tras desplegar con éxito las bifurcaciones importantes Pectra y Fusaka en 2025, el equipo ha iniciado un ritmo de actualizaciones bianuales, con el objetivo de convertir a Ethereum en una plataforma capaz de soportar ecosistemas valorados en billones de dólares.
Por último, en cuanto a los flujos de capital, Ethereum también muestra una atracción única. El informe reconoce que, si bien los flujos hacia ETFs de criptomonedas y reservas corporativas se han ralentizado, el apoyo relativo a Ethereum sigue siendo mayor que a Bitcoin. Un ejemplo destacado es BitMine Immersion, que gestiona activos digitales en Ethereum y actualmente posee aproximadamente el 3.4% de ETH en circulación, con una meta de alcanzar el 5%. Esta compra estratégica a largo plazo proporciona una fuente de demanda más estable y diferente a la de los traders a corto plazo.
Cambios sutiles en el contexto macro: regulación, mercado y narrativa
El potencial ascenso de Ethereum no ocurre en un vacío, sino que está estrechamente ligado a un entorno macroeconómico y regulatorio más amplio. El informe de Standard Chartered también capta con agudeza estos factores externos y los incorpora en su análisis.
La clarificación del marco regulatorio se considera un catalizador potencial importante. El informe señala específicamente la propuesta de la Ley de Claridad (Clarity Act) en EE. UU., que se espera sea aprobada en el primer trimestre de 2026. Esta ley, que busca ofrecer un marco regulatorio claro para los mercados de activos digitales, si se aprueba, eliminará en gran medida la incertidumbre regulatoria para la entrada de fondos institucionales en cripto, especialmente en actividades complejas como DeFi y la tokenización de activos. Un entorno regulatorio más amigable y predecible beneficiará directamente a blockchains como Ethereum, que soportan numerosos protocolos financieros complejos, y podría acelerar la construcción de productos por parte de grandes instituciones tradicionales.
Al mismo tiempo, el informe ve la resiliencia del mercado bursátil estadounidense como un factor positivo e indirecto. Standard Chartered considera que un mercado de valores sólido ayuda a mejorar el sentimiento de riesgo general y puede impulsar a Bitcoin a máximos históricos en la primera mitad de 2026. Este escenario también “sustentaría el espacio alcista a largo plazo de Ethereum”. La lógica es que, si Bitcoin, como líder del mercado, supera su máximo anterior, impulsará la confianza y el interés en todo el mercado cripto, y posteriormente, los fondos rotarán hacia activos con mayores historias de crecimiento y utilidad, siendo Ethereum la opción preferida.
Además, no hay que ignorar el cambio en la narrativa del mercado. Tras el auge de los ETF de Bitcoin y la narrativa de la reducción a la mitad en 2024-2025, la atención del mercado busca nuevos focos. La hoja de ruta de Ethereum, su liderazgo en la tokenización de activos del mundo real —un sector ampliamente valorado por las finanzas tradicionales— y la posible discusión sobre ETF de Ethereum en el mercado (aunque no se menciona directamente en el informe, es una expectativa a largo plazo) conforman narrativas muy atractivas. La afirmación de Standard Chartered de que 2026 será el “Año de Ethereum” en cierto modo anticipa y refleja este cambio de narrativa.
Desafíos y riesgos de Ethereum en 2026: el camino no será fácil
Aunque Standard Chartered pinta un panorama optimista, cualquier inversor racional debe reconocer los desafíos y riesgos que Ethereum podría enfrentar en 2026. En primer lugar, la mayor incertidumbre sigue residiendo en los objetivos de precio absoluto, que dependen del entorno macro del mercado cripto. Si Bitcoin continúa débil y no logra impulsar la valoración del mercado en su conjunto, la “fuerza relativa” de Ethereum podría traducirse en “menos caídas” en un mercado bajista, en lugar de ganancias absolutas. La situación macro global, como las políticas de tasas de interés, conflictos geopolíticos o cambios en la liquidez del dólar, puede afectar a todos los activos de riesgo sin distinción.
En segundo lugar, la competencia en aumento representa un riesgo. Aunque Ethereum domina en sus sectores clave, nuevos competidores como Solana, Avalanche y otros Layer 1 y Layer 2 especializados están desafiando su liderazgo en diferentes dimensiones, con velocidades más altas, menores costos o soluciones verticales específicas. La rapidez con la que Ethereum pueda adaptarse a estas demandas, y cómo resuelva los problemas de fragmentación en sus soluciones Layer 2, serán aspectos a seguir de cerca.
Por último, la regulación sigue siendo una espada de doble filo. Aunque la aprobación de la Ley de Claridad puede ser vista como un avance, sus detalles específicos podrían imponer requisitos estrictos a protocolos DeFi, emisores de stablecoins y servicios de custodia, aumentando los costos y la complejidad de operar en Ethereum, e incluso forzando algunas actividades a migrar a cadenas con regulación más laxa. La clave será cómo equilibrar la adopción de la regulación con la preservación del espíritu abierto y descentralizado de Ethereum, un desafío a largo plazo para su comunidad y fundación.
¿Qué es Ethereum? La evolución de la computadora mundial
Ethereum se entiende generalmente como la segunda generación de tecnología blockchain, tras Bitcoin. Fundada en 2015 por programadores como Vitalik Buterin, su innovación principal fue la introducción de los “contratos inteligentes”. En términos simples, los contratos inteligentes son programas automáticos inmutables que corren en la blockchain, permitiendo a los desarrolladores crear aplicaciones descentralizadas complejas sin intermediarios centralizados.
Funcionalidades y ecosistema: Ethereum dejó de ser solo una red de pagos para convertirse en una plataforma global de “cálculo” o “liquidación” descentralizada. En su ecosistema han surgido DeFi, permitiendo préstamos, intercambios y derivados; el mercado de NFT, revolucionando la propiedad digital de arte y objetos; y la tokenización de activos del mundo real. Su token nativo, ETH, funciona como “combustible” para pagar tarifas de transacción y ejecución de contratos, y también como reserva de valor y mecanismo de gobernanza.
De prueba de trabajo a prueba de participación: La actualización “The Merge” en septiembre de 2022 fue un hito, que cambió el mecanismo de consenso de prueba de trabajo (PoW) a prueba de participación (PoS). Esto redujo el consumo energético en más del 99%, facilitando la inversión ESG, y sentó las bases para futuras mejoras como la fragmentación (sharding), abriendo un camino hacia mayor escalabilidad, seguridad y sostenibilidad.
Profundización en la hoja de ruta de Ethereum: “Evolución” para afrontar desafíos
Frente al reto de la escalabilidad, Ethereum no optó por reiniciar desde cero, sino que diseñó una hoja de ruta de mejoras a largo plazo y en fases. Entender esta hoja de ruta es clave para evaluar su potencial futuro.
Etapa actual: The Surge (la explosión): Es el foco principal de la actualización actual, que busca aumentar la capacidad de la red a más de 100,000 transacciones por segundo mediante Rollups y sharding. Las actualizaciones Pectra y Fusaka en 2025 son componentes esenciales, optimizando la interacción entre la capa de consenso y la de ejecución, introduciendo nuevos tipos de transacciones y elevando el límite de gas base, para ofrecer un entorno de liquidación más eficiente y barato para Layer 2. Las bifurcaciones regulares dos veces al año marcan la entrada en una fase de actualizaciones planificadas, estables y predecibles.
Futuro: The Scourge, The Verge, The Purge, The Splurge:
The Scourge (la purga): Enfocada en resolver riesgos relacionados con MEV y la centralización del staking, garantizando resistencia a la censura y descentralización.
The Verge (el umbral): Introduce estructuras de datos como Verkle trees, para lograr “nodos sin estado”, reduciendo la barrera para operar nodos y aumentando la descentralización.
The Purge (la limpieza): Simplifica el protocolo eliminando datos históricos y deuda técnica, haciendo que los nodos sean más livianos y eficientes.
The Splurge (el derroche): Mejoras varias y complementarias para optimizar y ajustar todos los aspectos.
Este camino, considerado como la “hoja de ruta de Ethereum para los próximos cinco a diez años”, refleja una planificación ambiciosa y una ejecución sólida en un proyecto de código abierto de gran escala. Cada actualización exitosa no solo es un avance técnico, sino también un refuerzo de la confianza del mercado. La mejora en capacidad y la consiguiente valorización, que Standard Chartered ve como clave, se fundamentan en esta serie de evoluciones tecnológicas continuas y verificables. Para los inversores, seguir el progreso de esta hoja de ruta y la actividad de la comunidad técnica es tan importante como analizar los gráficos de precios.
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Scotiabank hace una predicción impactante: 2026 será el "Año de Ethereum", con un precio objetivo de ETH de 7500 dólares
Los gigantes internacionales de las finanzas, Standard Chartered Bank, en su más reciente informe de investigación sobre activos digitales, afirman claramente que “2026 será el año de Ethereum”. Aunque el director global de investigación de activos digitales de la entidad, Geoffrey Kendrick, ha revisado a la baja las expectativas de precio absoluto a corto plazo de ETH, destaca que sus ventajas estructurales relativas frente a Bitcoin están en aumento, y que el tipo de cambio ETH/BTC podría recuperarse hasta cerca de 0.08.
(Fuente: X)
El informe sitúa la posición dominante de Ethereum en los campos de las stablecoins, la tokenización de activos del mundo real y DeFi, su incremento constante en capacidad de red, y un marco regulatorio más favorable, como los principales impulsores que sustentan su capacidad para superar al mercado en general. Esta perspectiva, en un contexto de mercado cripto débil, señala a los inversores el próximo posible foco de crecimiento de valor.
Profecías y revisiones: la nueva visión de Ethereum según Standard Chartered Bank
En el ámbito de la investigación de activos digitales en la banca internacional, la voz de Standard Chartered Bank ha sido siempre influyente. Recientemente, la entidad publicó un informe con una postura clara y que ha captado la atención de todo el mundo cripto: “2026 será el año de Ethereum”. La responsable global de investigación de activos digitales, Geoffrey Kendrick, afirma en el informe: “Creo que 2026 será, como 2021, el año de Ethereum”. Esta comparación remite directamente a aquel momento brillante en la historia de Ethereum, cuando DeFi y el verano de los NFT impulsaron un auge en precios y ecosistema.
No obstante, tras esta declaración optimista, se esconden una serie de revisiones financieras pragmáticas, incluso a la baja. A diferencia del entusiasmo alcista generalizado, el equipo de investigación de Standard Chartered ha ajustado a la baja sus objetivos de precio absoluto para Ethereum en los próximos años, basándose en una evaluación prudente de la liquidez del mercado y del entorno macroeconómico. La última previsión sitúa el precio de ETH en 7,500 dólares a finales de 2026, una reducción significativa respecto a su anterior objetivo de 12,000 dólares. Los objetivos para 2027 y 2028 también se ajustan a 15,000 y 22,000 dólares respectivamente, ambos por debajo de las expectativas iniciales.
Esta aparente contradicción —afirmar que 2026 será el año de Ethereum mientras se revisan a la baja los objetivos de precio— revela en realidad la sofisticación del marco analítico de Standard Chartered. Su lógica central se basa en el “rendimiento relativo” frente al “precio absoluto”. El informe señala que, debido a que Bitcoin no ha cumplido con las expectativas, ha arrastrado las perspectivas de valoración en dólares de todo el mercado digital. Sin embargo, en el interior del ecosistema cripto, los fundamentos de Ethereum están ganando fuerza en comparación con Bitcoin. Por ello, Kendrick espera que Ethereum “superará significativamente” a otros criptoactivos, especialmente en su relación con Bitcoin (ETH/BTC), que podría volver a niveles cercanos a 0.08, alcanzados en el pico del mercado alcista de 2021. Esto implica que, aunque el camino del precio absoluto sea más moderado, el potencial de apreciación de Ethereum respecto a los activos de referencia del mercado cripto sigue siendo muy prometedor.
Los tres motores fundamentales de Ethereum: ecosistema, red y capital
¿Por qué Standard Chartered apuesta ahora por la “reacción relativa” de Ethereum? En su informe, detalla tres sólidos motores que sustentan su visión alcista: un dominio ecológico indiscutible, una infraestructura de red en mejora continua y flujos de capital con características distintivas.
Primero y más importante, la posición casi monopólica de Ethereum en los principales sectores verticales de cripto. El informe destaca que Ethereum domina en los campos de las stablecoins, la tokenización de activos del mundo real (RWA) y DeFi. Más de la mitad de la oferta global de stablecoins y la mayoría de los tokens de RWA emitidos permanecen en la red de Ethereum, y el valor total bloqueado en DeFi está altamente concentrado en ella. Kendrick y su equipo predicen que para 2028, los mercados de stablecoins y RWA tokenizados alcanzarán conjuntamente una escala de 2 billones de dólares, con la mayor parte de la actividad aún en Ethereum. Este “ecosistema” de infraestructura significa que, independientemente de los cambios en las tendencias del mercado, mientras estos sectores crezcan, Ethereum será el mayor beneficiario.
Resumen de datos clave de la perspectiva de Ethereum según Standard Chartered Bank
Ajustes en objetivos de precio:
Indicadores clave:
En segundo lugar, la capacidad subyacente de la red está experimentando saltos cualitativos. El informe destaca especialmente el crecimiento planificado en la capacidad de la cadena principal de Ethereum (Layer 1), especialmente tras la implementación de la actualización Fusaka en diciembre de 2025. Standard Chartered considera que una mayor capacidad siempre ha estado relacionada con una mayor capitalización de mercado. Recientemente, el número de transacciones diarias en Ethereum ha alcanzado récords históricos, con aproximadamente un 35% a 40% de ellas relacionadas con transferencias de stablecoins, lo que demuestra la actividad vibrante del ecosistema y plantea demandas continuas en el rendimiento de la red. Tras desplegar con éxito las bifurcaciones importantes Pectra y Fusaka en 2025, el equipo ha iniciado un ritmo de actualizaciones bianuales, con el objetivo de convertir a Ethereum en una plataforma capaz de soportar ecosistemas valorados en billones de dólares.
Por último, en cuanto a los flujos de capital, Ethereum también muestra una atracción única. El informe reconoce que, si bien los flujos hacia ETFs de criptomonedas y reservas corporativas se han ralentizado, el apoyo relativo a Ethereum sigue siendo mayor que a Bitcoin. Un ejemplo destacado es BitMine Immersion, que gestiona activos digitales en Ethereum y actualmente posee aproximadamente el 3.4% de ETH en circulación, con una meta de alcanzar el 5%. Esta compra estratégica a largo plazo proporciona una fuente de demanda más estable y diferente a la de los traders a corto plazo.
Cambios sutiles en el contexto macro: regulación, mercado y narrativa
El potencial ascenso de Ethereum no ocurre en un vacío, sino que está estrechamente ligado a un entorno macroeconómico y regulatorio más amplio. El informe de Standard Chartered también capta con agudeza estos factores externos y los incorpora en su análisis.
La clarificación del marco regulatorio se considera un catalizador potencial importante. El informe señala específicamente la propuesta de la Ley de Claridad (Clarity Act) en EE. UU., que se espera sea aprobada en el primer trimestre de 2026. Esta ley, que busca ofrecer un marco regulatorio claro para los mercados de activos digitales, si se aprueba, eliminará en gran medida la incertidumbre regulatoria para la entrada de fondos institucionales en cripto, especialmente en actividades complejas como DeFi y la tokenización de activos. Un entorno regulatorio más amigable y predecible beneficiará directamente a blockchains como Ethereum, que soportan numerosos protocolos financieros complejos, y podría acelerar la construcción de productos por parte de grandes instituciones tradicionales.
Al mismo tiempo, el informe ve la resiliencia del mercado bursátil estadounidense como un factor positivo e indirecto. Standard Chartered considera que un mercado de valores sólido ayuda a mejorar el sentimiento de riesgo general y puede impulsar a Bitcoin a máximos históricos en la primera mitad de 2026. Este escenario también “sustentaría el espacio alcista a largo plazo de Ethereum”. La lógica es que, si Bitcoin, como líder del mercado, supera su máximo anterior, impulsará la confianza y el interés en todo el mercado cripto, y posteriormente, los fondos rotarán hacia activos con mayores historias de crecimiento y utilidad, siendo Ethereum la opción preferida.
Además, no hay que ignorar el cambio en la narrativa del mercado. Tras el auge de los ETF de Bitcoin y la narrativa de la reducción a la mitad en 2024-2025, la atención del mercado busca nuevos focos. La hoja de ruta de Ethereum, su liderazgo en la tokenización de activos del mundo real —un sector ampliamente valorado por las finanzas tradicionales— y la posible discusión sobre ETF de Ethereum en el mercado (aunque no se menciona directamente en el informe, es una expectativa a largo plazo) conforman narrativas muy atractivas. La afirmación de Standard Chartered de que 2026 será el “Año de Ethereum” en cierto modo anticipa y refleja este cambio de narrativa.
Desafíos y riesgos de Ethereum en 2026: el camino no será fácil
Aunque Standard Chartered pinta un panorama optimista, cualquier inversor racional debe reconocer los desafíos y riesgos que Ethereum podría enfrentar en 2026. En primer lugar, la mayor incertidumbre sigue residiendo en los objetivos de precio absoluto, que dependen del entorno macro del mercado cripto. Si Bitcoin continúa débil y no logra impulsar la valoración del mercado en su conjunto, la “fuerza relativa” de Ethereum podría traducirse en “menos caídas” en un mercado bajista, en lugar de ganancias absolutas. La situación macro global, como las políticas de tasas de interés, conflictos geopolíticos o cambios en la liquidez del dólar, puede afectar a todos los activos de riesgo sin distinción.
En segundo lugar, la competencia en aumento representa un riesgo. Aunque Ethereum domina en sus sectores clave, nuevos competidores como Solana, Avalanche y otros Layer 1 y Layer 2 especializados están desafiando su liderazgo en diferentes dimensiones, con velocidades más altas, menores costos o soluciones verticales específicas. La rapidez con la que Ethereum pueda adaptarse a estas demandas, y cómo resuelva los problemas de fragmentación en sus soluciones Layer 2, serán aspectos a seguir de cerca.
Por último, la regulación sigue siendo una espada de doble filo. Aunque la aprobación de la Ley de Claridad puede ser vista como un avance, sus detalles específicos podrían imponer requisitos estrictos a protocolos DeFi, emisores de stablecoins y servicios de custodia, aumentando los costos y la complejidad de operar en Ethereum, e incluso forzando algunas actividades a migrar a cadenas con regulación más laxa. La clave será cómo equilibrar la adopción de la regulación con la preservación del espíritu abierto y descentralizado de Ethereum, un desafío a largo plazo para su comunidad y fundación.
¿Qué es Ethereum? La evolución de la computadora mundial
Ethereum se entiende generalmente como la segunda generación de tecnología blockchain, tras Bitcoin. Fundada en 2015 por programadores como Vitalik Buterin, su innovación principal fue la introducción de los “contratos inteligentes”. En términos simples, los contratos inteligentes son programas automáticos inmutables que corren en la blockchain, permitiendo a los desarrolladores crear aplicaciones descentralizadas complejas sin intermediarios centralizados.
Funcionalidades y ecosistema: Ethereum dejó de ser solo una red de pagos para convertirse en una plataforma global de “cálculo” o “liquidación” descentralizada. En su ecosistema han surgido DeFi, permitiendo préstamos, intercambios y derivados; el mercado de NFT, revolucionando la propiedad digital de arte y objetos; y la tokenización de activos del mundo real. Su token nativo, ETH, funciona como “combustible” para pagar tarifas de transacción y ejecución de contratos, y también como reserva de valor y mecanismo de gobernanza.
De prueba de trabajo a prueba de participación: La actualización “The Merge” en septiembre de 2022 fue un hito, que cambió el mecanismo de consenso de prueba de trabajo (PoW) a prueba de participación (PoS). Esto redujo el consumo energético en más del 99%, facilitando la inversión ESG, y sentó las bases para futuras mejoras como la fragmentación (sharding), abriendo un camino hacia mayor escalabilidad, seguridad y sostenibilidad.
Profundización en la hoja de ruta de Ethereum: “Evolución” para afrontar desafíos
Frente al reto de la escalabilidad, Ethereum no optó por reiniciar desde cero, sino que diseñó una hoja de ruta de mejoras a largo plazo y en fases. Entender esta hoja de ruta es clave para evaluar su potencial futuro.
Etapa actual: The Surge (la explosión): Es el foco principal de la actualización actual, que busca aumentar la capacidad de la red a más de 100,000 transacciones por segundo mediante Rollups y sharding. Las actualizaciones Pectra y Fusaka en 2025 son componentes esenciales, optimizando la interacción entre la capa de consenso y la de ejecución, introduciendo nuevos tipos de transacciones y elevando el límite de gas base, para ofrecer un entorno de liquidación más eficiente y barato para Layer 2. Las bifurcaciones regulares dos veces al año marcan la entrada en una fase de actualizaciones planificadas, estables y predecibles.
Futuro: The Scourge, The Verge, The Purge, The Splurge:
Este camino, considerado como la “hoja de ruta de Ethereum para los próximos cinco a diez años”, refleja una planificación ambiciosa y una ejecución sólida en un proyecto de código abierto de gran escala. Cada actualización exitosa no solo es un avance técnico, sino también un refuerzo de la confianza del mercado. La mejora en capacidad y la consiguiente valorización, que Standard Chartered ve como clave, se fundamentan en esta serie de evoluciones tecnológicas continuas y verificables. Para los inversores, seguir el progreso de esta hoja de ruta y la actividad de la comunidad técnica es tan importante como analizar los gráficos de precios.