
En una entrevista reciente con BeInCrypto, Matthew Pines, director ejecutivo del Bitcoin Policy Institute en Washington D. C., presentó el innovador instrumento financiero BitBond como posible avance para resolver los problemas fiscales urgentes de Estados Unidos. BitBond es una nueva modalidad de bono gubernamental que integra Bitcoin en el proceso de emisión, planteando una alternativa disruptiva para abordar la deuda pública masiva que las políticas fiscales convencionales no han logrado resolver.

El gobierno estadounidense lidia con una deuda acumulada enorme y un déficit anual cercano a 1,5 billones de dólares. Pines señala que soluciones tradicionales como recortes de gasto o mejoras en la productividad resultan difíciles de aplicar por motivos políticos y económicos, debido al carácter estructural del problema. Por ello, propone una estrategia fiscal que incorpora Bitcoin como nuevo tipo de activo.
BitBond asigna parte de los nuevos bonos emitidos por EE. UU. a Bitcoin. Por ejemplo, al emitir bonos a 10 años por 1 000 millones de dólares, el 10 % (100 millones) se invertiría en Bitcoin. De esa cantidad, la mitad (50 millones) se destinaría a la Reserva Estratégica de Bitcoin (SBR) del gobierno, y el resto se reservaría para pagar dividendos en Bitcoin a los inversores de bonos.
El producto beneficia tanto al gobierno como a los inversores: estos reciben los intereses tradicionales y ganancias adicionales si el precio de Bitcoin sube. El gobierno, por su parte, puede captar más demanda y emitir bonos con tasas de interés más bajas, lo que podría aliviar su carga de deuda a largo plazo.
Pines recalca que BitBond es más que una innovación financiera: puede ser la base para recuperar la salud fiscal de Estados Unidos. El mercado de Bitcoin ha crecido aceleradamente en los últimos años, alcanzando los 2 billones de dólares, y su papel como activo estratégico nacional es cada vez más relevante. Al declarar oficialmente Bitcoin como activo estratégico, el gobierno podría garantizar su valor a largo plazo ante inversores globales e impulsar aún más su precio.
Uno de los mayores desafíos de BitBond es cómo afrontar la volatilidad de Bitcoin. Este activo es mucho más volátil que los tradicionales, lo que implica riesgos para los inversores. Pines detalla estrategias para mitigar dichos riesgos.
Los tenedores de BitBond que mantienen sus bonos hasta el vencimiento reciben un dividendo fijo en Bitcoin: el importe en Bitcoin se determina previamente y no varía. Aunque haya oscilaciones de mercado a corto plazo, la estructura del bono equipara el riesgo del inversor al de los bonos del Tesoro estadounidenses habituales.
BitBond incorpora mecanismos de protección ante caídas, diseñados para limitar las pérdidas si el precio de Bitcoin baja. Incluso en el peor escenario, los inversores obtienen rendimientos equivalentes a los bonos del Tesoro. Así, incluso ante descensos abruptos, las pérdidas quedan acotadas.
No obstante, quienes venden antes del vencimiento sí afrontan el riesgo de bajadas de Bitcoin. Si el mercado cae, los bonos pueden negociarse con descuento, generando pérdidas no realizadas. Pero si se mantienen hasta el vencimiento, la cantidad original de Bitcoin está garantizada, evitando pérdidas definitivas. Esta dinámica se parece a la caída del precio de los bonos cuando suben los tipos de interés.
Pines indica que BitBond puede dar acceso indirecto a Bitcoin a inversores institucionales y fondos de pensiones, que suelen tener restricciones para invertir directamente o normas operativas estrictas. Los productos basados en bonos permiten a estas entidades posicionarse en Bitcoin de forma indirecta.
Pines analiza cómo BitBond podría influir en el mercado de Bitcoin si lo adopta el gobierno estadounidense. Las compras gubernamentales a gran escala elevarían naturalmente los precios. Pero, según Pines, el efecto simbólico es aún más relevante: el reconocimiento oficial de Bitcoin como activo estratégico nacional garantiza a los inversores globales su valor a largo plazo y podría potenciar aún más su precio.
Por ejemplo, un piloto de BitBond de 10 000 millones de dólares con un 10 % destinado a la Reserva Estratégica de Bitcoin (SBR) o escrow supondría compras directas de Bitcoin por valor de 1 000 millones, una fuerza considerable para impulsar los precios.
Pese a ello, Pines enfatiza que el peso simbólico de que EE. UU. compre Bitcoin oficialmente supera la presión directa de compra. Muchos actores ven el futuro de Bitcoin como binario ("cero" o "millones"). Si la mayor economía mundial le da reconocimiento oficial, las expectativas de ganancias a largo plazo aumentarán, lo que podría elevar el precio.
Pines señala que la capitalización de mercado de Bitcoin ha pasado de 100 000 millones a 2 billones de dólares en pocos años, convirtiéndose en un activo estratégico para los estados. Su posición como reserva de bancos centrales o gobiernos ya no puede ignorarse. La orden ejecutiva de la administración Trump que lo declaró activo estratégico implica un cambio fundamental en la política estadounidense.
Empresas como MicroStrategy han demostrado que invertir miles de millones en Bitcoin mueve los mercados. Si el gobierno de EE. UU. hiciera lo mismo, el impacto sería mucho mayor, transformando el valor de Bitcoin de manera fundamental. Pines subraya que la postura oficial del gobierno (reconociendo Bitcoin como activo estratégico) es más relevante que la mera presión de compra.
Pines asegura que BitBond está ganando reconocimiento como opción dentro del gobierno estadounidense, aunque sigue bajo revisión. La administración Trump marcó una política para aumentar las reservas de Bitcoin como activo estratégico, pero la aplicación de BitBond está aún en fases iniciales.
EE. UU. ha mostrado su intención de tratar Bitcoin como activo estratégico y aumentar sus reservas. Los departamentos del Tesoro y Comercio exploran vías para adquirir Bitcoin sin afectar el presupuesto federal, y BitBond surge como método potencial. Un informe gubernamental previsto para julio de 2025 podría abordar BitBond como vía para sumar Bitcoin a la Reserva Estratégica de Bitcoin (SBR) sin impacto fiscal.
La adopción formal requerirá análisis detallados, informes y coordinación a largo plazo con el Congreso y otras agencias. El Tesoro estadounidense es muy conservador y cauteloso al emitir nuevos tipos de bonos. Sin una evaluación exhaustiva del impacto y el riesgo, productos como BitBond difícilmente se lanzarán rápido. Incluso los bonos a 20 años tardaron años en salir; BitBond, por ser más complejo y novedoso, será aún más escrutado.
Pines señala que políticas como BitBond son difíciles de aplicar en tiempos normales, pero deben prepararse como opciones de respuesta rápida ante futuras crisis financieras. Cita las actuaciones de la Fed en crisis previas, como la pandemia de 2020, y sugiere que BitBond sería una herramienta de emergencia valiosa.
La adopción de BitBond podría darse por dos vías: directrices políticas claras que impulsen la acción gubernamental o rechazo del mercado a enfoques tradicionales, motivando nuevas soluciones. En ambos casos, una preparación interna exhaustiva permitiría una rápida implementación en caso de crisis.
Los gobiernos locales pueden estar más dispuestos que el federal a probar BitBond. Al no poder emitir moneda, necesitan herramientas fiscales flexibles y rápidas.
Por ejemplo, el alcalde de Nueva York, Eric Adams, ha planteado una "versión BitBond para la ciudad de Nueva York". El interés de Adams muestra cómo las iniciativas locales pueden fomentar la adopción nacional. Los gobiernos locales, al responder rápido a problemas fiscales, están bien situados para testar productos financieros antes que el federal.
Pines propone que los experimentos locales podrían activar el debate federal y en el Congreso, haciendo de BitBond una opción política más viable. Si ciudades como Nueva York o Miami logran éxito, otras seguirán el ejemplo, impulsando un cambio nacional. Las historias de éxito locales pueden alimentar el debate en todo el país.
Para los ciudadanos, la cuestión central es si BitBond reduciría la carga fiscal y mejoraría los servicios públicos. Aunque el concepto de Bitcoin sea complejo, las políticas que bajan impuestos y mejoran servicios suelen recibir apoyo. Si BitBond lleva a menos impuestos y mejores parques, escuelas o policía, los residentes lo apoyarán.
Aun así, Pines advierte que BitBond puede generar confusión si los gobiernos locales lo adoptan sin formación suficiente. Implementarlo sin entender Bitcoin o los activos cripto supone riesgo de rechazo y malentendidos. Es crucial disponer de información y formación adecuadas.
Pines insiste en que BitBond debe tratarse como estrategia a largo plazo para la estabilidad fiscal nacional, no como moda pasajera. Como las decisiones audaces son difíciles en tiempos normales, recomienda programas piloto locales para prepararse ante futuras crisis económicas o fiscales.
Pines sostiene que BitBond puede ser la solución clave para los graves problemas fiscales de Estados Unidos, más allá de la innovación financiera. EE. UU. incurre en déficits masivos en tiempos de paz, comparables a los de guerra, y arriesga una crisis fiscal si la tendencia persiste.
Pese a la fortaleza económica, el gobierno registra déficits propios de tiempos de guerra, lo que revela problemas estructurales profundos que las políticas convencionales no pueden resolver fácilmente. Pines defiende que superar estos retos requiere nuevas ideas, no solo tácticas fiscales estándar o austeridad.
BitBond sobresale porque puede aliviar la carga fiscal y reforzar la estabilidad financiera a largo plazo del gobierno. Pines estima que al vincular los bonos del Tesoro estadounidense a Bitcoin, BitBond podría reducir los pagos de intereses de forma drástica, ahorrando potencialmente billones de dólares si Bitcoin se aprecia con el tiempo.
Al integrar Bitcoin en los bonos del Tesoro, EE. UU. podría reducir sustancialmente su deuda a largo plazo. Incluso previsiones conservadoras sugieren ahorros de billones. Bajar las tasas en bonos a 10 años del 4 % a entre el 2 y el 3 % podría ahorrar decenas de miles de millones en intereses.
Pines destaca también la relevancia geopolítica. Mientras China y Rusia diversifican hacia oro y monedas digitales de bancos centrales (CBDC), EE. UU. podría fortalecer su influencia global adoptando Bitcoin como símbolo de valores de libre mercado.
Con China y Rusia apostando por oro y CBDC, EE. UU. podría ampliar su alcance geopolítico posicionando Bitcoin como activo occidental. Aunque la capitalización de Bitcoin era insignificante en 100 000 millones, ahora es de 2 billones y sigue creciendo, lo que hace que su función como activo estratégico para bancos centrales y gobiernos sea imposible de ignorar.
La propuesta BitBond de Pines ofrece una solución innovadora a los retos fiscales de Estados Unidos, aunque enfrenta obstáculos políticos y burocráticos. Defiende que EE. UU. debe explorar el uso estratégico de Bitcoin para abordar los déficits persistentes y la competición global.
La propuesta BitBond de Matthew Pines, del Bitcoin Policy Institute en Washington D. C., busca combinar Bitcoin con la emisión de bonos del Tesoro estadounidense para aliviar la carga de deuda y, potencialmente, estabilizar e impulsar el precio de mercado de Bitcoin.
BitBond evidencia la necesidad de nuevas estrategias financieras, ya que las herramientas políticas tradicionales se agotan. Mientras los debates federales apenas inician, los gobiernos locales ya experimentan con BitBond y se preparan para usarlo en futuras crisis financieras.
Reconocer oficialmente Bitcoin como activo estratégico puede fortalecer la estabilidad fiscal nacional y ampliar la influencia geopolítica. BitBond puede reforzar escenarios optimistas para el futuro de Bitcoin, apoyando expectativas de precios en millones, no en cero.
Con el valor de mercado de Bitcoin en 2 billones de dólares, su papel como activo estratégico nacional es demasiado relevante para ignorar. Si EE. UU. adopta Bitcoin mediante BitBond, puede marcar un punto de inflexión: no solo en innovación financiera, sino en la recuperación de la salud fiscal y la competitividad global.
Bitcoin podría alcanzar varios millones de dólares. En un escenario optimista, la llegada de inversores institucionales, el aumento en la adopción y la mayor demanda como cobertura contra la inflación podrían llevar a Bitcoin a niveles multimillonarios para 2050. La expansión y la demanda creciente impulsarán esta tendencia.
El riesgo de que Bitcoin llegue a cero es muy bajo. La computación cuántica, grandes hackeos y regulaciones de minería son amenazas potenciales, pero al alcanzar el límite de suministro, las tarifas de transacción mantendrán las recompensas y la red. Con la adopción global en aumento, la capacidad de Bitcoin para retener valor es aún más probable.
El valor a largo plazo de Bitcoin se define por la adopción global, la innovación en blockchain y la claridad regulatoria. La mayor inversión institucional y utilidad como medio de pago impulsan el valor, mientras los avances tecnológicos mejoran la escalabilidad. Una regulación sólida refuerza la estabilidad del mercado, con ganancias adicionales previstas entre 2026 y 2030.
Bitcoin es escaso y tiene suministro fijo, lo que lo convierte en una cobertura eficaz contra la inflación. El oro y el dólar son más estables pero menos escasos; la volatilidad de Bitcoin podría permitirle convertirse en una reserva de valor aún mejor en el futuro. La evolución regulatoria se espera que fortalezca esta función de Bitcoin.
Para gestionar el riesgo de Bitcoin, es clave diversificar la cartera y aplicar reglas estrictas de stop-loss. Para afrontar la volatilidad extrema, los inversores deben respetar los límites preestablecidos y evitar decisiones impulsivas. El análisis continuo del mercado y la revisión regular de estrategias también son efectivos.











