El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, parece haber enfrentado una respuesta fría por parte de los líderes de los principales bancos de EE. UU. al oponerse a un proyecto de ley importante sobre criptomonedas en el Senado.
En el Foro Económico Mundial en Davos, Armstrong se acercó a varios líderes de Wall Street para discutir el proyecto de ley sobre la estructura del mercado de criptomonedas que está siendo considerado por el Congreso de EE. UU. Sin embargo, las conversaciones fueron descritas como “muy frías”.
Armstrong
Según fuentes cercanas, el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, rechazó rotundamente la opinión de Armstrong. El CEO de Bank of America, Brian Moynihan, aunque dedicó 30 minutos a reunirse, afirmó que si Coinbase quiere operar como un banco, “que se convierta en banco”. El CEO de Wells Fargo, Charlie Scharf, se negó a discutir, y la CEO de Citigroup, Jane Fraser, solo intercambió palabras durante menos de un minuto.
La tensión gira en torno a un proyecto de ley llamado CLARITY Act. Armstrong ha expresado públicamente su oposición al borrador actual, argumentando que los bancos tradicionales están haciendo lobby para limitar las recompensas de los stablecoins — formas de pagar intereses periódicos a los titulares de tokens como USDC.
Estas recompensas funcionan de manera similar a una cuenta de ahorros, pero generalmente ofrecen tasas de interés más altas, que pueden llegar hasta el 3,5%. Los bancos temen que este modelo amenace las fuentes de depósitos — la base para las operaciones de préstamo y otros servicios esenciales. Armstrong sostiene que, en lugar de frenar, los bancos deberían competir directamente.
La CLARITY Act podría determinar qué organizaciones están autorizadas a ofrecer productos de stablecoin y bajo qué marco legal, redefiniendo así el escenario entre los bancos tradicionales y las empresas de criptomonedas.
Aunque hay enfrentamientos públicos, la línea entre ambos lados no está completamente definida. Coinbase todavía mantiene relaciones de colaboración con varios bancos grandes, incluyendo JPMorgan y Citigroup, lo que indica que la disputa actual gira en torno a quién establecerá las reglas para la próxima fase de las finanzas digitales.