¡Solo se agregaron 70,000 empleos en la creación de empleo no agrícola! Casa Blanca: no es una recesión en el empleo, sino una revolución en la productividad
El director de la Casa Blanca, Kevin Hassett, afirmó que en el futuro el empleo podría disminuir debido a la desaceleración en el crecimiento de la fuerza laboral y al aumento de la productividad. De noviembre a diciembre, la media mensual de empleos no agrícolas aumentó en 53,000, muy por debajo de los 183,000 previos a la pandemia. Enfatizó que la economía no es débil, que la restricción en la inmigración aumenta la productividad y que, a pesar de las limitaciones en la fuerza laboral, aún puede haber crecimiento. Se espera un aumento de 70,000 en enero. Powell afirmó que la demanda y la oferta están disminuyendo simultáneamente, lo que hace muy difícil interpretarlo en la actualidad.
Impacto de los datos que caen de 180,000 a 50,000
Los datos muestran que en noviembre y diciembre, el promedio mensual de empleos no agrícolas en EE. UU. fue de aproximadamente 53,000, claramente por debajo del promedio de 183,000 por mes en la década previa a la pandemia, y también muy por debajo de la tasa de crecimiento durante la fase de expansión rápida del empleo en la última etapa del gobierno de Biden. Esta caída de 180,000 a 50,000, en condiciones normales, sería interpretada como una señal de recesión económica severa, pero la Casa Blanca intenta ofrecer una explicación alternativa.
Los datos de empleo no agrícola son uno de los indicadores más importantes para medir la salud de la economía estadounidense. Un aumento mensual de 180,000 se considera el nivel base necesario para mantener el pleno empleo, ya que debe absorber a las personas que ingresan al mercado laboral (graduados, inmigrantes, etc.). Cuando el crecimiento del empleo es persistentemente inferior a ese nivel, la tasa de desempleo suele subir y la economía entra en recesión. Durante la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020, el empleo no agrícola experimentó caídas significativas, provocando colapsos económicos.
Sin embargo, Hassett enfatizó que la desaceleración reciente en el empleo no necesariamente indica una economía débil. En primer lugar, parte del crecimiento del empleo en los últimos tiempos provino de una rápida expansión de la oferta laboral; además, la política de inmigración más restrictiva del gobierno de Trump ha complicado los cambios en la oferta laboral, dificultando que la comunidad económica determine si la “reducción de la temperatura” del mercado laboral proviene de una menor demanda o de una contracción de la oferta.
Tres posibles explicaciones para la desaceleración del empleo
Demanda débil: Las empresas no quieren contratar, señal de recesión (interpretación tradicional)
Oferta contraída: La reducción de inmigrantes genera escasez de mano de obra, problema no económico (explicación de la Casa Blanca)
Auge de la productividad: Tecnologías como la IA mejoran la eficiencia, no se necesita tanta gente (nuevo argumento)
En segundo lugar, Hassett propone una tercera explicación: el aumento de la productividad está elevando la capacidad de producción de cada trabajador, permitiendo que la economía siga creciendo incluso con una fuerza laboral limitada y un crecimiento mensual de empleo bajo. En una entrevista, afirmó que un crecimiento sólido del PIB puede coexistir con una disminución en la fuerza laboral (atribuyéndolo a la salida de inmigrantes indocumentados), lo que podría hacer que los datos de empleo futuros parezcan “más bajos”. También señaló que “el crecimiento poblacional está disminuyendo y la productividad está en auge”, y que en esta combinación inusual, el mercado no debería alarmarse solo por unos números de empleo por debajo de lo habitual.
El dilema de la Reserva Federal entre demanda y oferta
Las declaraciones de Hassett coinciden con las palabras del presidente de la Reserva Federal, Powell, en una conferencia de prensa tras la última reunión de política monetaria hace dos semanas. Powell señaló que los responsables de la política en EE. UU. enfrentan una “situación muy desafiante y poco común”, en la que la demanda y la oferta de mano de obra podrían disminuir al mismo tiempo. Powell indicó que esta situación podría reflejarse en un menor crecimiento del empleo de lo habitual, mientras que la tasa de desempleo se mantiene relativamente estable.
También admitió que, en este contexto, “es muy difícil interpretar el mercado laboral en este momento”, ya que la respuesta de la Fed dependerá de si la principal causa de la limitación en el crecimiento del empleo proviene de la demanda o de la oferta. Este dilema coloca a la Fed en una posición difícil: si malinterpreta una demanda débil como una contracción de la oferta y no reduce las tasas, podría perder la oportunidad de apoyar la economía; si, por el contrario, interpreta una contracción de la oferta como una demanda débil y reduce las tasas, podría reactivar la inflación.
Si la oferta está restringida (por ejemplo, por una reducción en la fuerza laboral debido a deportaciones), el mercado laboral podría experimentar cuellos de botella en la contratación y aumentos salariales, lo cual suele ser un precursor de presiones inflacionarias, y también haría que la Fed sea más cautelosa a la hora de reducir las tasas. Si la desaceleración del empleo se debe a una demanda débil, entonces sería necesario reducir las tasas para apoyar el crecimiento y la contratación. Trump ha criticado a Powell y a la Fed por no reducir las tasas en la profundidad que él considera necesaria para estimular la economía. Trump busca un entorno de tasas bajas para respaldar sus políticas económicas y el mercado bursátil, pero Powell insiste en decisiones basadas en datos independientes, lo que podría intensificarse en los próximos meses.
Al igual que Hassett, Kevin Warsh, nominado por Trump y que planea reemplazar a Powell como presidente de la Fed en mayo, también ha señalado que un aumento en la productividad podría reducir la inflación y cambiar las perspectivas de política del banco central. Warsh es una figura hawkish, y su nominación ya genera preocupación en los mercados; si realmente asume el cargo y mantiene una política de altas tasas, sería muy perjudicial para los activos de riesgo.
Tres escenarios de reacción del mercado ante los datos de empleo no agrícola
Según lo programado, el Departamento de Trabajo de EE. UU. publicará el informe de empleo de enero, retrasado, el miércoles. Las expectativas del mercado indican que en enero se crearán aproximadamente 70,000 empleos no agrícolas, comparado con los 50,000 de diciembre; la tasa de desempleo en diciembre fue del 4.4%, y se espera que en enero se mantenga aproximadamente igual. Este pronóstico de 70,000 ya es muy bajo, pero ¿cómo reaccionará el mercado si los datos reales son aún peores (por ejemplo, solo 30-40,000 o incluso una caída)?
Dario Perkins, director de macro global en TS Lombard, señaló: “La lucha entre demanda y oferta es clave para la política monetaria. Si se trata de un problema de demanda, la Fed debe intervenir; si es un problema de oferta, la inflación será más persistente y la Fed debería mantener su postura”. También advirtió que, en los próximos tiempos, ya existe una demanda suficiente para estimular la economía, y si la oferta se ve afectada, las consecuencias podrían ser más complicadas.
Si los datos de empleo no agrícola cumplen con las expectativas (alrededor de 70,000), el mercado probablemente mantendrá una tendencia de consolidación, ya que los datos estarían en línea con lo esperado, sin generar expectativas de recortes de tasas ni temores de recesión. Si los datos superan las expectativas (por ejemplo, más de 150,000), el mercado podría vender activos de riesgo, ya que reduciría las expectativas de recortes de tasas. Si los datos son mucho menores a lo esperado (por ejemplo, solo 20-30,000), la reacción dependerá de la interpretación de la causa: si se atribuye a una demanda débil, el mercado podría caer primero (temor a la recesión) y luego subir (expectativa de recortes); si se atribuye a una contracción de la oferta, la caída podría continuar (temor a la inflación).
En relación con las criptomonedas como Bitcoin, el impacto de los datos de empleo no agrícola es muy indirecto pero importante. Si los datos débiles generan expectativas de recortes de tasas, un entorno de tasas bajas favorece a Bitcoin, que no paga intereses. Si los datos son sólidos y mantienen altas tasas, Bitcoin seguirá presionado a la baja. Si los datos generan preocupaciones por la contracción de la oferta y la inflación, la narrativa de Bitcoin como “protector contra la inflación” podría volver a captar atención. El mercado actual está en un estado de alta incertidumbre, y los datos de empleo del miércoles podrían ser un punto de inflexión clave a corto plazo.
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¡Solo se agregaron 70,000 empleos en la creación de empleo no agrícola! Casa Blanca: no es una recesión en el empleo, sino una revolución en la productividad
El director de la Casa Blanca, Kevin Hassett, afirmó que en el futuro el empleo podría disminuir debido a la desaceleración en el crecimiento de la fuerza laboral y al aumento de la productividad. De noviembre a diciembre, la media mensual de empleos no agrícolas aumentó en 53,000, muy por debajo de los 183,000 previos a la pandemia. Enfatizó que la economía no es débil, que la restricción en la inmigración aumenta la productividad y que, a pesar de las limitaciones en la fuerza laboral, aún puede haber crecimiento. Se espera un aumento de 70,000 en enero. Powell afirmó que la demanda y la oferta están disminuyendo simultáneamente, lo que hace muy difícil interpretarlo en la actualidad.
Impacto de los datos que caen de 180,000 a 50,000
Los datos muestran que en noviembre y diciembre, el promedio mensual de empleos no agrícolas en EE. UU. fue de aproximadamente 53,000, claramente por debajo del promedio de 183,000 por mes en la década previa a la pandemia, y también muy por debajo de la tasa de crecimiento durante la fase de expansión rápida del empleo en la última etapa del gobierno de Biden. Esta caída de 180,000 a 50,000, en condiciones normales, sería interpretada como una señal de recesión económica severa, pero la Casa Blanca intenta ofrecer una explicación alternativa.
Los datos de empleo no agrícola son uno de los indicadores más importantes para medir la salud de la economía estadounidense. Un aumento mensual de 180,000 se considera el nivel base necesario para mantener el pleno empleo, ya que debe absorber a las personas que ingresan al mercado laboral (graduados, inmigrantes, etc.). Cuando el crecimiento del empleo es persistentemente inferior a ese nivel, la tasa de desempleo suele subir y la economía entra en recesión. Durante la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020, el empleo no agrícola experimentó caídas significativas, provocando colapsos económicos.
Sin embargo, Hassett enfatizó que la desaceleración reciente en el empleo no necesariamente indica una economía débil. En primer lugar, parte del crecimiento del empleo en los últimos tiempos provino de una rápida expansión de la oferta laboral; además, la política de inmigración más restrictiva del gobierno de Trump ha complicado los cambios en la oferta laboral, dificultando que la comunidad económica determine si la “reducción de la temperatura” del mercado laboral proviene de una menor demanda o de una contracción de la oferta.
Tres posibles explicaciones para la desaceleración del empleo
Demanda débil: Las empresas no quieren contratar, señal de recesión (interpretación tradicional)
Oferta contraída: La reducción de inmigrantes genera escasez de mano de obra, problema no económico (explicación de la Casa Blanca)
Auge de la productividad: Tecnologías como la IA mejoran la eficiencia, no se necesita tanta gente (nuevo argumento)
En segundo lugar, Hassett propone una tercera explicación: el aumento de la productividad está elevando la capacidad de producción de cada trabajador, permitiendo que la economía siga creciendo incluso con una fuerza laboral limitada y un crecimiento mensual de empleo bajo. En una entrevista, afirmó que un crecimiento sólido del PIB puede coexistir con una disminución en la fuerza laboral (atribuyéndolo a la salida de inmigrantes indocumentados), lo que podría hacer que los datos de empleo futuros parezcan “más bajos”. También señaló que “el crecimiento poblacional está disminuyendo y la productividad está en auge”, y que en esta combinación inusual, el mercado no debería alarmarse solo por unos números de empleo por debajo de lo habitual.
El dilema de la Reserva Federal entre demanda y oferta
Las declaraciones de Hassett coinciden con las palabras del presidente de la Reserva Federal, Powell, en una conferencia de prensa tras la última reunión de política monetaria hace dos semanas. Powell señaló que los responsables de la política en EE. UU. enfrentan una “situación muy desafiante y poco común”, en la que la demanda y la oferta de mano de obra podrían disminuir al mismo tiempo. Powell indicó que esta situación podría reflejarse en un menor crecimiento del empleo de lo habitual, mientras que la tasa de desempleo se mantiene relativamente estable.
También admitió que, en este contexto, “es muy difícil interpretar el mercado laboral en este momento”, ya que la respuesta de la Fed dependerá de si la principal causa de la limitación en el crecimiento del empleo proviene de la demanda o de la oferta. Este dilema coloca a la Fed en una posición difícil: si malinterpreta una demanda débil como una contracción de la oferta y no reduce las tasas, podría perder la oportunidad de apoyar la economía; si, por el contrario, interpreta una contracción de la oferta como una demanda débil y reduce las tasas, podría reactivar la inflación.
Si la oferta está restringida (por ejemplo, por una reducción en la fuerza laboral debido a deportaciones), el mercado laboral podría experimentar cuellos de botella en la contratación y aumentos salariales, lo cual suele ser un precursor de presiones inflacionarias, y también haría que la Fed sea más cautelosa a la hora de reducir las tasas. Si la desaceleración del empleo se debe a una demanda débil, entonces sería necesario reducir las tasas para apoyar el crecimiento y la contratación. Trump ha criticado a Powell y a la Fed por no reducir las tasas en la profundidad que él considera necesaria para estimular la economía. Trump busca un entorno de tasas bajas para respaldar sus políticas económicas y el mercado bursátil, pero Powell insiste en decisiones basadas en datos independientes, lo que podría intensificarse en los próximos meses.
Al igual que Hassett, Kevin Warsh, nominado por Trump y que planea reemplazar a Powell como presidente de la Fed en mayo, también ha señalado que un aumento en la productividad podría reducir la inflación y cambiar las perspectivas de política del banco central. Warsh es una figura hawkish, y su nominación ya genera preocupación en los mercados; si realmente asume el cargo y mantiene una política de altas tasas, sería muy perjudicial para los activos de riesgo.
Tres escenarios de reacción del mercado ante los datos de empleo no agrícola
Según lo programado, el Departamento de Trabajo de EE. UU. publicará el informe de empleo de enero, retrasado, el miércoles. Las expectativas del mercado indican que en enero se crearán aproximadamente 70,000 empleos no agrícolas, comparado con los 50,000 de diciembre; la tasa de desempleo en diciembre fue del 4.4%, y se espera que en enero se mantenga aproximadamente igual. Este pronóstico de 70,000 ya es muy bajo, pero ¿cómo reaccionará el mercado si los datos reales son aún peores (por ejemplo, solo 30-40,000 o incluso una caída)?
Dario Perkins, director de macro global en TS Lombard, señaló: “La lucha entre demanda y oferta es clave para la política monetaria. Si se trata de un problema de demanda, la Fed debe intervenir; si es un problema de oferta, la inflación será más persistente y la Fed debería mantener su postura”. También advirtió que, en los próximos tiempos, ya existe una demanda suficiente para estimular la economía, y si la oferta se ve afectada, las consecuencias podrían ser más complicadas.
Si los datos de empleo no agrícola cumplen con las expectativas (alrededor de 70,000), el mercado probablemente mantendrá una tendencia de consolidación, ya que los datos estarían en línea con lo esperado, sin generar expectativas de recortes de tasas ni temores de recesión. Si los datos superan las expectativas (por ejemplo, más de 150,000), el mercado podría vender activos de riesgo, ya que reduciría las expectativas de recortes de tasas. Si los datos son mucho menores a lo esperado (por ejemplo, solo 20-30,000), la reacción dependerá de la interpretación de la causa: si se atribuye a una demanda débil, el mercado podría caer primero (temor a la recesión) y luego subir (expectativa de recortes); si se atribuye a una contracción de la oferta, la caída podría continuar (temor a la inflación).
En relación con las criptomonedas como Bitcoin, el impacto de los datos de empleo no agrícola es muy indirecto pero importante. Si los datos débiles generan expectativas de recortes de tasas, un entorno de tasas bajas favorece a Bitcoin, que no paga intereses. Si los datos son sólidos y mantienen altas tasas, Bitcoin seguirá presionado a la baja. Si los datos generan preocupaciones por la contracción de la oferta y la inflación, la narrativa de Bitcoin como “protector contra la inflación” podría volver a captar atención. El mercado actual está en un estado de alta incertidumbre, y los datos de empleo del miércoles podrían ser un punto de inflexión clave a corto plazo.