Según el análisis de Bloomberg de 12 grandes gestores de activos y las proyecciones de Fidelity, el cambio climático por el calor extremo de este verano está reduciendo los rendimientos esperados de las acciones en hasta 1,2 puntos porcentuales al año durante la próxima década si empeoran los daños relacionados con el clima.
Las temperaturas extremas y los desastres meteorológicos dañan instalaciones agrícolas, provocan cierres de empresas y obligan a las compañías a invertir en infraestructura de refrigeración, mermando el valor de los activos en todo el sector inmobiliario, agrícola y pesquero. Como respuesta, las aseguradoras están abandonando regiones de alto riesgo donde son frecuentes los incendios y los desastres meteorológicos, mientras que bancos, incluido BBVA de España, están ajustando los tipos de los préstamos en función de la exposición climática de sus clientes. La industria financiera está viendo cada vez más el cambio climático como un riesgo material para la capacidad de repago del prestatario y para los rendimientos de la inversión.